Vita Breve

(Originalmente posteado el 17 de febrero de 2008)

Nota breve. La música nunca ha sido lo más importante para mí. Nunca he tenido el sueño de ser un gran bajista o un showman. Lo mío es otra cosa. Aunque no puedo negar que la música me acompaña casi todo el día, en sí ella no es lo que me define. He tratado de pensar un poco sobre por qué hago lo que hago y para qué, y esto es lo que he podido recopilar:

El inicio. El principio, no sabía que hacer; ó por dónde empezar. Así que inicié en la guitarra. Una vieja, sucia y despegada guitarra que encontré en la casa. Misma, que me fue quitada a manera de castigo y que jamás volví a tener. Así llegó a mí, mi primer (y creo que uno de los dos únicos) instrumento nuevo. Una guitarra hecha en un conocido lugar de Tibás. Pero no sé por qué decidí aprender batería… es una de las decisiones más extrañas que he tomado. Sobra decir que solo duró un mes… y lo curioso es que quien estaba en clases de bajo junto a mí (nos acompañábamos en la misma clase) estaba en la banda del colegio, así que decidimos cambiar de instrumento. Y desde ahí empezó mi historia de amor por el Bajo. Historia que al igual que la de la vieja guitarra tiene sus escenas dramáticas.

Toda la música. Ya con un norte claro sobre cual instrumento era el indicado, decidí ponerme una meta: escuchar TODA la música que pudiera; aun la que no fuera de mi preferencia. Y creo que debido a eso es que me da lo mismo tocar cualquier cosa, porque música es música al fin (menos el reggetón). Y sin darme cuenta empecé a memorizar un nuevo lenguaje, el de las frases musicales. Así desde los quince años estoy como una grabadora, memorizando todas las frases que pueda. Lo que puede evidenciarse en mis líneas, que están llenas de las influencias de todo lo que he escuchado.

Demasiados chivos. Al poco tiempo de estar en una suerte de clases para principiantes, me incorporé a una banda en la iglesia local, y como era de esperar: no me dieron pelota… tocaba horrible! Que sorpresa me llevé cuando unos pocos meses después me llamaron y me lanzaron al agua sin mayor preparación, pues no quedaba de otra: toda la banda original se había ido. Inicié mi carrera musical en la iglesia. Luego por una cuestión de amor propio inicié clases con el maestro Rándall Nájera, quien me pasó su amor por el Jazz (que no toco) y por la música “elaborada”. Me topé así con el mayor genio del bajo eléctrico Jaco Pastorius, y con Wooten, Burbridge, Caron, Kennedy, Patitucci, Brunel, y muchos otros. Por esa época encontré a Aznar, y me asombré de su trabajo. Un latino tocando con Pat Metheny, y era bajista (multi instrumentista) y cantante. Eso me marcó. Luego la relación maestro – estudiante le fue dando paso a la de amistad y murieron las clases. Y la verdad no creo haber sido nunca de los “favoritos del profe” porque no hacía mis tareas. Había un taiwanés que era una máquina musical, y la verdad creo que Rándall me alcahueteaba porque estaba feliz de tener por lo menos un alumno aplicado, no como el resto de nosotros. En esa época toqué más chivos que mariachi de la Esmeralda: tres los domingos, uno los sábados, uno los miércoles, ensayos dos veces por semana… así por 5 años. Luego me fui a otro lugar, y la misma receta, dos los domingos, uno los sábados, ensayo una vez a la semana, y sigue la cuenta. Así por otros 4 años. Se empezó a convertir en una rutina. Y yo la verdad tocaba y tocaba, pero no andaba bien por dentro tampoco. Y puedo asegurar que en ese tiempo no tenía el concepto de worship ni en un libro en mi casa. Era completamente ajeno a mi.

La rutina, la salida y el Funk. Luego me cansé de la estructura eclesiástica y me fui… a ningún lado. Así pasé unos años más, hasta que decidí iniciar un proyecto propio, para no herrumbrarme, y que me dejara musicalmente algo más que la música poco cambiante que acostumbraba tocar. Así un día puse un anuncio buscando gente para un proyecto experimental y nació “DiscoFunk”, que desde el inicio fue un grupo de estudio (no de grabar, sino de estudiar) a los movimientos musicales de los 70’s e inicios de los 80’s. Y aprendí sobre el groove y el ritmo del soul, del funk, del disco, del boggie, y cuántos otros; que se convirtieron desde entonces en la influencia principal de mi trabajo. Conocí el trabajo de Jamerson, de Graham, de Bootsy, de Clarke, y me enamoré de esas líneas. Junto a dos amigos nos metimos de lleno a escuchar y tocar todo lo que pudiéramos de esa increíble música. Yo vi todos los videos y escuché todas las canciones que pude, y hoy es raro para mí escuchar una canción que no conozca de esa época. Hasta las italianas tengo en la cabeza. Fue un buen tiempo. Bastante educativo, pero poco productivo.

La promesa. Luego hice una pausa (en la que aun estoy) del grupo, y me surgió la oportunidad de ofrecerle a Dios una promesa, la cual aunque no quisiera debía cumplir, y la oportunidad llegó: volver a un proyecto cristiano. Y una tarde recibo una llamada que empezó con: “Yo se que usted está muy ocupado, pero es que vieras que tenemos un grupito…(…) es de worship…” Y yo dije: ok, ahora te cumplo! De inmediato respondí que si, y a la semana estaba ensayando con lo que hoy es Crossover. Y como con el bajo: fue amor a primera vista. Era gente con la que ya había estado antes, y dos personas nuevas. Así inicié en el grupo. Me mostraron worship leaders que jamás había escuchado, y así escuché a Camp, Riddle, Brewster, Gungor, y aunque era música cristiana, era totalmente distinto a todo lo demás. Era algo que se escuchaba menos artístico y más real que lo que se acostumbraba a tocar en la iglesia tradicionalmente. Y esa diferencia fue la que me hizo engancharme al movimiento del worship, y poco a poco, a interiorizarlo y a hacerlo una realidad en mi día a día.

Sushi y más sushi, todo era una broma. Una anécdota curiosa es que cada vez que nos sentábamos a pensar en el nombre de la banda, no podíamos encontrar nada que nos gustara, entonces yo como siempre he tenido un humor un tanto negro, empezaba a fregar con nombres que no tenían nada que ver con el grupo, o con tonteras, solo por la inercia y la incapacidad del momento, y así un día de tantos luego de ratos de razonar sobre el nombre yo dije en son de broma: “Sushi Bar”, porque en ese tiempo estaba enganchado con el sushi, y además era como para irme a la casa dejando la última broma del día… y todos dijeron: “Ok, ese queda”… A mi no me gustó… pero en fin. Al tiempo cuando pensamos en cambiar el nombre; luego de un buen rato, y con la misma receta, bromeando, igual, dije “Crossover”… y ni modo, otra vez quedó. Yo nunca lo hubiera pensado en serio como nombre, pero ya me acostumbré. (Fin de anécdota). Y nos presentamos bajo el nombre de Sushi Bar en el Teatro del Conservatorio de Castella, y no nos fue tan mal. En aquel entonces acostumbrábamos mezclar dentro del repertorio, piezas de worship y piezas populares, costumbre que aun con Crossover tuvimos al inicio, y que ya no practicamos, pero que nos hizo ampliar el espectro musical a todos. Era entretenido.

Crossoverear – Crossovereando. Desde que Crossover inició (o desde que yo llegué) pude ver como teníamos un sonido muy particular. Resultado de la mezcla rarísima de gustos que tenemos: Metal del rudo, Rock, Folk, Pop, Jazz, Latina (solo yo), Flamenco, Soul y todo lo setentero (nuevamente solo yo). Así inició el asunto este de “crossoverear” las piezas. Y es que crossoverear no es otra cosa sino darle a las piezas así como vienen, con el feeling del momento, unas veces porque no hubo tiempo de ensayar en la casa lo de cada uno, otras porque no tenemos la cantidad de instrumentos o músicos que lleva la pieza, y otras por puro deporte. Y “crossovereando” un día en la Viña, en una celebración, salió el disquito que luego se distribuyó caseramente, “Un día” junto a nuestro mentor Hans Wust. Eso fue el resultado de tocar piezas que por lo menos yo y Danilo (batería) (y Diego que aun estaba con nosotros) jamás habíamos escuchado… ni de rebote. Ese día se dio el mejor ejemplo de lo que es crossoverear.

Así nació el CD. Fuimos el zarpe en la presentación de “Gracias por la Cruz” (gracias a Hans Wust) y de inmediato vinieron las ofertas de mucha gente que quería ayudarnos, y luego se definió que íbamos a trabajar en un CD para “Adoración en la Viña Producciones” que en un inicio se llamaría “Me amas como soy“, y que luego por todo lo que sucedía en el camino se llamó “Dulcemente quebrantado“. Menuda experiencia fue trabajar con nuestro segundo mentor, el maestro Alberto Ortiz. En los días que duró la grabación, eso era como la escuela para nosotros. En todos mis años de escuchar toda la música que pude, nunca había disfrutado tanto de las canciones, como cuando Alberto nos sentaba a escuchar Wallflowers, Jeff Bucley, Fiona Apple, y un sinfín de grupos y así nos enseñaba que hacer música no es igual a hacer algo complicado, es sobre todo hacer algo bonito y disfrutarlo. Algo fundamental para mi, es que Alberto me pidió que sacara el groove que tenía dentro (cosa que por el contrario en todo lado me pedían que me guardara… menos en Crossover), lo que me ayudó mucho para construir o refinar las líneas de las canciones sobre la marcha, pues la verdad no tuvimos mucho tiempo para preproducir como Dios manda el trabajo. Empezando la grabación, con un horario establecido, los primeros en trabajar seríamos Danilo y yo, así en tres o cuatro días ya estaba terminado mi trabajo por lo que decidí no volver a escuchar ningún avance del CD hasta que estuviera terminado; primero para sorprenderme como cuando uno abre un regalo de navidad, y segundo para no aburrirme. Y el día llegó, cuando me dieron la premezcla para estudiar para la presentación, no lo podía creer. Alberto hizo lo que se dice “de tripas chorizo” y sacó de cada uno lo mejor. Yo casi ni reconocía mis líneas y el color de las canciones había cambiado increíblemente. Era maravilloso, y fue muy bueno esperar hasta ese momento para escucharlo.

La meta es la misma. Lo curioso de esto es que nosotros desde el inicio de Crossover siempre tuvimos clara una cosa: esto no lo hacemos ni para figurar ni para grabar un disco. Pero Dios nos mandó esta bendición gigante de poder trabajar juntos por una meta común, y no se trató de grabar un CD y matar chivos, sino de aprender en el camino como ser reales, honestos y transparentes. Y como adorar de verdad, con el corazón y el alma, y luego con la cabeza. El CD es solamente una fotografía de lo que en ese momento vivimos, y reveló como cada uno de nosotros estaba asimilando ese proceso. Dentro de las cosas más importantes que aprendimos hay una enseñanza que hasta hoy marca nuestro camino: ser invisibles. Que nadie nos vea a nosotros, sino, a través de nosotros. Para que lo que vean sea el reflejo de Dios y su presencia, y no a solistas o instrumentistas que desvíen la atención de lo verdaderamente importante. Que honor es para mí pertenecer a Crossover, porque más allá de un grupo, somos una familia, que como todas, tiene sus bemoles, pero que es fácil de llevar porque todos nos amamos y nos respetamos.

En la vida real. Entre semana, mi vida real es muy tensa pero interesante. Trabajo en un despacho de Abogados, en el que mis jefes y mis compañeros son además mis amigos. A mi básicamente me toca hacer de Michael Clayton (si no vieron la película corran a alquilarla). La verdad es que mi trabajo me apasiona, y es curioso, porque había perdido esa pasión, y Dios me dio la oportunidad de encontrar el amor por lo que hago, aun en situaciones complicadas. Y con mi familia, tengo las dos mayores bendiciones a las que un hombre pueda aspirar: una esposa y un hijo maravillosos que son mi principal gozo. A través de toda esta experiencia de Crossover he aprendido como ser mejor esposo y padre, aun y cuando soy el único casado de la banda, el proceso me ha enseñado sobre lo que es el amor de Dios y lo que es ser real, y lo aplico a diario en mi casa con mis dos amores.

El futuro. Por ahí solo el tiempo podrá decir donde vamos a estar en unos años, y a donde nos llevará Dios, pero lo que si puedo asegurarles hoy, es que Crossover y todo lo que lo rodea, ha sido la mejor experiencia de mi vida, y la que recordaré por siempre como la mayor escuela. Y yo no se a donde iremos a parar como banda, pero lo que si se es que lo que tenemos cada uno en nuestros corazones nos une por sobre cualquier nombre o espacio en que estemos, porque eso que nos une es el amor profundo que tenemos por Dios y por llevar su reflejo a todo lado, no importa si es una Iglesia, una Universidad o un Bar, Dios está en todo lado, y nos ama a todos como somos, y nosotros lo único que hacemos es contarle a la gente este mensaje. Así, como a nosotros, con todos nuestros defectos y todas nuestras broncas tenemos el amor de Dios, así Dios está esperando por darle su amor a todo aquel que lo quiera recibir; solo es cuestión de abrir la puerta y dejarlo entrar en el corazón. No cuesta nada, pero es la decisión más importante que una persona pueda tomar, y una que le acompañará por siempre; por la eternidad. La salvación es gratis. No es algo elevado ni de altos conceptos filosóficos o pseudos espirituales, es una relación real, una verdad que se hace parte de nuestras vidas, y que nos cambia, y nos lava, y nos pone ropa nueva, y que nos perdona todo, y que nos lleva al conocimiento de lo que es el perdón, la gracia y la misericordia. Lástima que de todos los músicos que he mencionado, ninguno de ellos la haya encontrado. Ni siquiera los que ya no están. Nunca es demasiado tarde, pero nunca es un concepto que no es eterno, o quizá somos nosotros los que no duramos por siempre.

 

El presente texto es propiedad intelectual de Fernando Herrera Ospino. ®Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción parcial o total sin el consentimiento por escrito del autor. Para reproducciones contactar a herreraospino@aol.com.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s